Según la encuesta global de PwC, Hopes and Fears 2021, realizada a 32.500 trabajadores en 19 países, una de las principales preocupaciones que reveló es la discriminación en el ámbito laboral. De acuerdo con el sondeo, el 50% afirma haber sufrido discriminación y en consecuencia no pudo conseguir avances profesionales o de capacitación por tal motivo. El 13% sostiene haber perdido oportunidades a raíz de su origen étnico, el 14% señala que ha sufrido discriminación por motivos de género y el 13% por su origen de clase. Según el estudio, las mujeres tienen el doble de probabilidades de informar discriminación de género que los hombres, mientras que las personas más jóvenes tienen la misma probabilidad que las personas mayores de sufrir discriminación por edad.
La encuesta, una de las más grandes que se realizan a nivel global y que exhibe la mirada de los trabajadores, reveló mayormente optimismo en relación con el futuro del trabajo y los desafíos de la automatización, expresó que las personas demandan desarrollar más habilidades digitales, más inclusión y flexibilidad, pero al mismo tiempo también puso de manifiesto temores y ansiedades en relación con la pérdida de puestos de trabajo actuales por causa de la implementación de nuevas tecnologías y también la imposibilidad de desarrollar una carrera exitosa por falta de capacitación o por la discriminación.
Para Karin Reise, socia de PwC Argentina líder de inclusión y diversidad, “existe una necesidad real de entablar conversaciones genuinas y completamente inclusivas sobre cómo construir lugares de trabajo más diversos y orientados a un propósito. Las empresas deben hacerse cuestionamientos y considerar si realmente están obteniendo resultados en cuanto a esta problemática. Una fuerza laboral diversa e inclusiva ayuda a generar mejores resultados, a través de diferentes perspectivas, pensamiento creativo y colaboración abierta, y eso puede conducir al desarrollo económico más amplio de nuestra sociedad”.
La pandemia ha dejado en evidencia desigualdades raciales, tensiones sociales y brechas en los niveles de educación en todo el mundo y también ha revertido el progreso hacia la igualdad de género, ya que muchas más mujeres que hombres abandonaron el mercado laboral durante el último año por tener que hacerse cargo de las tareas domésticas o el cuidado de los niños.




