Se trata de las cepas P1 y P2, de Brasil, y la 501Y.
V2 ó B.1.351, que afecta a la población sudafricana e inglesa. Todas ellas son extremadamente contagiosas y rebeldes a las vacunas lanzadas al mercado.
Las nuevas variantes del virus SARS-CoV-2 no dan respiro y fuerzan a los científicos del mundo a repensar las vacunas contra el COVID-19 lanzadas al mercado e idear nuevas alternativas de antídotos más resistentes a la rebeldía de estas cepas que afectan principalmente a Brasil, Inglaterra y Sudáfrica, y que tienen un altísimo nivel de contagio al punto de poder reinfectar a pacientes que ya padecieron coronavirus.
Tras el creciente número de contagios en esos países y la detección de algunos pacientes en la Argentina con las variantes P1 y P2 de Brasil, el gobierno de la provincia de Buenos Aires anticipó que habrá fuertes restricciones para los turistas argentinos que quieran viajar al exterior. Las medidas, según informaron, son para evitar la propagación de estas variantes en la región y resguardar a la población de posibles contagios.
Los funcionarios reconocieron que “hay preocupación por tres variantes”, en referencia a la P1 y P2 de Brasil y la 501Y.
V2 ó B.1.351 de Inglaterra. “En América, no hay registro de ingresos ni circulación comunitaria en ningún país de la cepa sudafricana, pero la famosa cepa inglesa llegó a tener cuatro o cinco detecciones en nuestro país, aunque no logró expandirse”, manifestó el ministro de Salud bonaerense Daniel Gollan. En tanto, el subsecretario de Atención Primaria del Ministerio de Salud porteño Gabriel Battistella, coincidió con las medidas restrictivas y habló de la necesidad de tomar acciones en conjunto.
En febrero, el exministro de Salud de la Nación, Ginés González García, anunció que se habían detectado la variante P1 en dos muestras de argentinos, y la P2 en otros dos viajeros provenientes de Brasil. Por tal motivo, el gobierno argentino quiere tomar medidas preventivas para evitar la propagación de las nuevas cepas en la Argentina y en Latinoamérica.
Una médica toma una muestra de un paciente durante una prueba de COVID-19 en Lyon. (Foto: AFP)Las ciudades del mundo más perjudicadas actualmente por este fenómeno son Kent (Inglaterra), Eastern Cape (Sudáfrica) y Manaos (Brasil). Esta última, se vio muy afectada por la primera ola de COVID-19 y ahora experimenta una nueva explosión del virus.
En los tres países, las nuevas variantes -mucho más contagiosas que las iniciales-, jugaron un papel importante en el caos provocado por las altas tasas de infecciones y hospitalizaciones registradas en lo que va del año. Y la tendencia -según advierten los científicos-, es que continúen apareciendo otras mutaciones mientras el virus siga en circulación.




