Los chicos tienen un conjunto más variado de células inmunes “ingenuas”. Esto les da una mejor oportunidad de producir anticuerpos que enfrenten la nueva infección.
Los estudios preliminares “han demostrado que la vacunación contra el coronavirus de niños y adolescentes es muy eficaz y segura” y que tiene numerosos beneficios para la salud pública. En la Argentina, avanza el plan de vacunación en la población mayor de 18 años, y entre los chicos con comorbilidades que tienen entre 12 y 17 años. Ahora, se evalúa la posibilidad de que se pueda empezar a inocular a niños desde los tres años con o sin enfermedades o condiciones previas.
“La población pediátrica hoy necesita las vacunas del Calendario Nacional de Inmunizaciones. Allí están bien contempladas las enfermedades que los chicos tienen que evitar. En cambio, el COVID-19 no genera una gran carga de enfermedad salvo en poblaciones que son las que hoy se están vacunando”, explica a Con Bienestar Ricardo Rüttimann (M.
N. 72.566), pediatra e infectólogo, miembro del Consejo Consultivo en Salud de TN.
En EE.
UU., los padres, los médicos e incluso el presidente Joe Biden expresaron su preocupación por el creciente número de niños que contraen COVID-19. Si bien no fueron centro de las hospitalizaciones y las muertes aún son raras, los casos aumentan a partir de la variante Delta y, sin una vacuna, son considerados vulnerables.
“Los ensayos clínicos sobre la vacunación contra el SARS-CoV-2 en niños y adolescentes de todas las edades deben apoyarse y acelerarse para proporcionar datos fiables sobre la inmunogenicidad, la seguridad y la eficacia epidemiológica para controlar la pandemia. Si se demuestran estos últimos factores, debería promoverse y fomentarse la vacunación de niños y adolescentes en todo el mundo”, indican en un comunicado la Academia Europea de Pediatría (EAP) y la Confederación Europea de Pediatras de Atención Primaria (ECPCP).




