Son menos de 3000 personas y ya inmunizaron a más del 85% de los que se inscribieron. Hay clases presenciales y actividades nocturnas. Preocupa el colapso de los distritos vecinos.
Oscar barre minuciosamente las hojas de la plaza de General Conesa, cabecera del partido de Tordillo. Alrededor suyo transcurre toda la vida de este pueblo rural: está la escuela primaria y secundaria, la municipalidad, la estación de policía, la iglesia, una panadería y un almacén. Los dueños de las calles son los chicos que pasan en bicicleta y los perros callejeros que reclaman algo de comer en cada local que encuentran.
Oscar sonríe. No lleva barbijo. Acaba de cumplir los 60 y está vacunado con las dos dosis de Sputnik V desde febrero. Es lo primero que cuenta. “Acá es vida normal, estamos casi todos vacunados”, dice orgulloso. A él al principio no le convencía la idea, le daba miedo, pero se anotó para recibir la vacuna después de que el intendente, Héctor Olivera, se la diera. “Dejé pasar un mes, si no se moría el intendente, no me iba a morir yo”, cuenta y se ríe.
Oscar, barrendero del pueblo. Tiene 60 años y está vacunado con las dos dosis desde febrero. Foto: Mario Peredo/TNTordillo es el único distrito de la Provincia de Buenos Aires que está en fase 5, la más cercana a la normalidad. Tiene 1330 kilómetros cuadradosy viven menos de 3000 personas. Actualmente tiene un solo caso de coronavirus activo y tuvo menos de 130 en lo que va de la pandemia. Solo murió una mujer de 86 años que estaba postrada antes de contagiarse.
La normalidad de Tordillo, en donde la gente solo usa el barbijo cuando llegan extraños o en la escuela, lo volvió célebre en los últimos días y sus calles se llenaron de cámaras y periodistas dando vueltas a la plaza, curiosos, tratando de descifrar el secreto del lugar.
“Lo único que falta es que ahora llegue gente de afuera, nos contagie y tengamos que cerrar todo”, comenta Susana, entre divertida y preocupada. Es la inspectora de educación del distrito. En Tordillo las clases son presenciales desde el comienzo del ciclo lectivo de este año y no se volvió a la virtualidad. Los chicos asisten todos los días cumpliendo el protocolo y las maestras usan máscaras y barbijo cuando están con ellos. También hay deportes al aire libre y circulación hasta la medianoche.
29 de diciembre llegaron las primeras dosis de la Sputnik V al pueblo. Se comenzó a vacunar al personal de salud y, como esa etapa se completó rápido y había dosis, siguieron por los docentes, los policías y las personas de 60 años en adelante. Así, más del 85% de las personas que se anotaron ya se vacunaron. Son 1282 aplicaciones según datos del Ministerio de Salud provincial, unas 750 personas. Un lujo en tiempos en los que el Gobierno estira las aplicaciones para cubrir a la mayor cantidad posible de personas de riesgo.
El centro de vacunación funciona en el polideportivo. Antes estaba en la escuela pero se mudó ahí cuando comenzaron las clases. Cada día dan algunos turnos para los que aún quedan por vacunar pero están esperando que más gente se anote y que la Provincia habilite a inmunizar a las personas jóvenes y sin comorbilidades.
“Tenemos dosis guardadas pero estamos esperando porque la situación en la provincia es muy complicada y acá no queremos vacunados con privilegios”, cuenta una de las enfermeras. Algunos de esos excedentes ya los mandaron al Partido de la Costa, en donde hacían falta, y otros los guardan para cuando el Gobierno les de luz verde.



