La búsqueda de la concepción, un anhelo fundamental en la vida de muchas parejas, a veces se ve obstaculizada por la infertilidad, una compleja condición que afecta alrededor del 10%-15% de las parejas en edad reproductiva. Este fenómeno, que impide la concepción después de un año de relaciones sexuales sin protección, se convirtió en un motivo de consulta médica frecuente. La infertilidad, sin embargo, no distingue entre géneros y puede radicar en alteraciones tanto femeninas como masculinas. En este contexto, la infertilidad masculina emerge como una realidad a menudo subestimada. Tradicionalmente, la atención se centró en la mujer, y la reticencia de los hombres a buscar ayuda médica contribuye a que los problemas reproductivos masculinos se detecten tardíamente. En su "
Manual Práctico de Andrología", un material preparado en coautoría con Pablo Knoblovits para el Hospital Italiano, el director del Grupo Procrearte, Gastón Rey Valzacchi, sostiene que la fertilidad es un tejido intrincado de factores hormonales, genéticos, ambientales y de salud, donde la suma de los potenciales de ambos miembros de la pareja determina el éxito en la concepción.
Según el Manual, las raíces de la infertilidad masculina son diversas y complejas. Desde desbalances hormonales y factores genéticos hasta obstáculos en la vía espermática, trastornos del descenso testicular, infecciones, factores inmunológicos y vasculares, hasta hábitos de vida y agentes ambientales, cada elemento puede influir de manera única en la capacidad reproductiva masculina. Las disfunciones eyaculatorias, el consumo de sustancias nocivas y la obesidad también se suman a la lista de factores modificables que impactan en la fertilidad.
En este tapiz complejo de causas, emerge como un desafío adicional la fragmentación del ADN espermático. Este fenómeno ha captado la atención de la comunidad médica en la búsqueda de estrategias terapéuticas efectivas.
La fragmentación del ADN espermático se refiere a la ruptura en cadena simple o doble de la estructura del ADN en el núcleo espermático. Este daño se ha vinculado estrechamente con bajas tasas de embarazo espontáneo, altos índices de abortos y fracasos en tratamientos de reproducción asistida.
Rey Valzacchi explicó que "distintas investigaciones demostraron una correlación negativa entre la fragmentación del ADN espermático y las tasas de embarazo espontáneo, así como un aumento en los abortos recurrentes en concepciones naturales. Este fenómeno cobra especial relevancia en el contexto de tratamientos de reproducción asistida, donde se ha observado un incremento en los fracasos y abortos en presencia de elevada fragmentación del ADN espermático". En el simposio Procrearte 2023, que se llevó a cabo en el auditorio de la Sociedad Argentina de Ecografía y Ultrasonografía (SAEU), Rey Valzacchi ofreció una perspectiva esclarecedora sobre las estrategias terapéuticas para abordar la fragmentación del ADN espermático. La charla proporcionó una plataforma para discutir la importancia del TESE (del inglés Testicular Sperm Extraction o extracción de espermatozoides testiculares) en este contexto.
Rey Valzacchi, quien obtuvo su título en Medicina con Diploma de Honor en la Universidad de Buenos Aires, es especialista en Medicina Reproductiva y consultor en Urología, inició su exposición destacando la reactivación del ADN y los mecanismos que pueden desencadenar la fragmentación. Mencionó la apoptosis abortiva, la protaminación y la acción de radicales libres como factores contribuyentes. La producción de sustancias oxígeno reactivas, causada por infecciones, exposición a tóxicos, calor, varicocele y otros agentes, fue subrayada como un fenómeno postesticular que puede dañar el ADN espermático.
En su charla, titulada "




