No necesitamos comprar un pasaje en avión para conocer algún lugar exótico: hoy todo lo que tenemos que hacer es ver la red social.
Hace algunos años atrás cuando alguien volvía de vacaciones llamaba a sus amigos y se juntaban todos a “mirar las fotos del viaje”. La relación entre la fotografía y el turismo siempre fue de la mano, debido a que las cámaras o las filmadoras fueron la única forma de plasmar de manera física la visita al destino.
Pero hace 20 años que todo cambió, ya que las redes sociales trajeron algunas novedades: la posibilidad de compartir las vacaciones en tiempo real y el acceso a las experiencias de viaje de muchísima gente que conocemos personalmente o de famosos que idolatramos.
Por esta razón, actualmente ya resulta casi imposible separar el concepto de viajar con el de subir las fotos a Instagram. Así, con más de 500 millones de usuarios, Instagram se convierte en una buena herramienta para elegir nuestro destino.
Los lugares “instagrameables” tienden a ser visualmente impactantes, contienen colores vibrantes, vistas icónicas, patrones repetidos vívidos o características estructurales más grandes que la vida. Según un estudio realizado en el Reino Unido, el 40% de los Millennials eligen un lugar de viaje en función de cuán “Instagrammable” se considera ese lugar.
De hecho, la cantidad de ‘me gusta’ que obtiene un destino en Instagram se ha vuelto cada vez más un factor decisivo para dónde planear unas vacaciones.
De acuerdo con un estudio de Olapic (una Herramienta social de E-Commerce), el 76% de los usuarios de Instagram se cree más las recomendaciones basadas en experiencias de otros usuarios de las redes sociales que la publicidad, el 60% declara que le entran ganas de viajar cuando usa la aplicación y el 52% se inspira en la red social para elegir su próximo destino.




