Los Países Bajos son el segundo mayor exportador mundial de productos agrícolas. Esto es notable cuando se considera que el único país que lo sobrepasa es Estados Unidos, que es 237 veces más grande en superficie terrestre. Sin embargo, los Países Bajos exportaron casi u$s 100 mil millones en productos agrícolas solo el 2017, así como u$s 10 mil millones en productos relacionados con la agricultura. El secreto del éxito de los Países Bajos radica en el uso de la innovación arquitectónica para reimaginar cómo puede ser un paisaje agrícola.
Las imágenes y el video que acompañan a este artículo son obra de Tom Hegen y su proyecto titulado "
The Greenhouse Series". Se pueden encontrar más imágenes en su Instagram @tomhegen.de La forma en que los Países Bajos utilizan la arquitectura para alimentar al mundo se ve mejor desde arriba. En imágenes como The Greenhouse Series de Tom Hegen, la agricultura holandesa se define por vastos paisajes de invernaderos, algunos de los cuales abarcan 71 hectáreas, que dominan el paisaje arquitectónico del sur de Holanda. En total, el país contiene 93 kilómetros cuadrados de invernaderos, un área 56% más grande que la isla de Manhattan. En la región de Westland, denominada como la "capital invernadero de los Países Bajos" por National Geographic, los invernaderos están agrupados en el paisaje, llenando los vacíos entre ciudades, suburbios y plantas industriales. Tal como aparece en los estudios de National Geographic, estos paisajes a menudo se definen por "hileras de lo que parecen ser espejos gigantescos que se extienden por el campo, brillando cuando brilla el sol y brillando con una luz interior cuando cae la noche". Debajo del mar de techos de vidrio iluminados, los agricultores expertos en tecnología utilizan sistemas hidropónicos y energía geotérmica para generar rendimientos incomparables utilizando pocos recursos. Los invernaderos holandeses usan 1.1 galones de agua por 4,5 kg de tomates producidos, en contraste con el promedio mundial de 25.6 galones, con algunos agricultores produciendo más de 100 millones de tomates por año a partir de 14 hectáreas de tierra. Esto es posible gracias a un ambiente interior controlado, donde las temperaturas y la humedad precisa se combinan con una baja amenaza de contaminación y sin pesticidas. El desempeño ambiental de los invernaderos se basa en consideraciones arquitectónicas. Los techos de doble acristalamiento permiten la retención de calor, mientras que los ligeros marcos de acero modulares permiten una rápida expansión y adaptación, sin obstaculizar la luz natural. Empresas como Duijvestijn Tomatoes son aún más innovadores, ya que el CO2 de una refinería de petróleo local de Shell se canaliza a los invernaderos para ayudar al crecimiento de las plantas, mientras que las luces LED permiten el crecimiento durante toda la noche. Como señala Hegen al reflexionar sobre su serie fotográfica, tomada por la noche, la legislación holandesa dice que el 98% de la iluminación eléctrica debe estar contenida dentro de los invernaderos utilizando pantallas y cortinas opacas, para mitigar la contaminación lumínica.




