La Corte dividida entre republicanos y oportunistas

El Máximo Tribunal deberá resolver hoy si abren o no el "per-saltum" presentado por los magistrados respecto a los traslados de los jueces Bruglia, Bertuzzi y Castelli. Si bien ya hay antecedentes y jurisprudencia respecto a que se puede hacer lo que se hizo, algunos jueces de la Corte Suprema apoyarían la decisión de Cristina Kirchner para evitar que sus causas de corrupción avancen.

Hoy solo definen si “abren” el per-saltum o no. O sea, si aceptan esta instancia excepcional o si esperan, por ejemplo, a que la causa llegue de la forma natural a sus despachos.


Para que se entienda, hay que rebobinar en la historia y recordar algunas cuestiones fundamentales. ¿Qué pasó? El Consejo de la Magistratura elevó diez traslados que consideró que no cumplían con un requisito: el visto bueno por mayoría simple en el Senado de la Nación. Siete jueces y juezas fueron a la Comisión de Acuerdos y defendieron su cambio de lugar. Tres decidieron que esto era inconstitucional, un atropello a sus cargos y a la independencia judicial y judicializaron la situación. De los siete aún no se sabe qué pasó. De los tres, si: los traslados de Bruglia, Bertuzzi y Castelli fueron rechazados bajo la cuestión técnica de que no se presentaron a defenderlos. Este paso del Senado fue ratificado por un decreto simple del Poder Ejecutivo. Este es un paso formal que se da, por ejemplo, en los nombramientos de magistrados. Es la forma en la que se hace oficial la situación y es lo que sucedió de hecho, 22 veces durante los 12 años del kirchnerismo. Es decir, no es novedoso.


La verdad de la milanesa es que son magistrados que llevan adelante causas de corrupción de Cristina Kirchner, causas en las que está muy comprometida por lo que necesita correr a estos jueces para tener un camino más despejado.

El trío de los trasladados fue al fuero Contencioso Administrativo Federal: Bruglia y Bertuzzi por un lado, Castelli se sumó después. Hasta ahora, los jueces no tuvieron muy buenas noticias. Está pendiente en la sala V la definición de la causa que presentaron los dos primeros: después del dictamen del fiscal Rodrigo Cuesta, estaban ya en condiciones de definirse pero pasaron cosas. Como Jorge Alemany y Guillermo Treacy no están de acuerdo, debe venir otro magistrado a desempatar. ¿Quién será? El sorteo que lo definirá se hará este mismo martes a las 11:30 de la mañana.


A esa hora, la Corte probablemente ya esté en el acuerdo extraordinario que planteó Carlos Rosenkrantz la semana pasada. ¿Qué puede pasar? Se abren múltiples opciones. Para cualquiera, debe tenerse por lo menos tres de cinco votos: si deciden aceptar el per saltum para discutir qué pasa, si deciden rechazarlo. Si lo rechazan, la definición se prolongará hasta que la sala V del fuero contencioso decida sobre el fondo de la polémica. Si lo aceptan, probablemente tampoco sea algo que se defina rápido: el per saltum no tiene todos los documentos del expediente. ¿Puede dictar una cautelar que suspenda momentáneamente todo? Las apuestas no se juegan por nada en particular.


En medio de estas consideraciones, entran otras, las políticas. Las internas que hay dentro de la propia Corte; los cruces (públicos) con el Ejecutivo; el escrache a Ricardo Lorenzetti este fin de semana suman al humor judicial. ¿Influyen? Nadie lo sabe aunque no debería. 

Mientras tanto, Comodoro Py siguió su vida: la Cámara Federal se reorganizó para funcionar sin Bruglia y Bertuzzi. El Consejo de la Magistratura dio de baja los concursos para los lugares originales de los tres, a modo de recordatorio de que su lugar ya está disponible.


Hoy descubriremos qué jueces son republicanos y cuáles los oportunistas. Pidan pochoclo y disfruten el show.

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