3 de mayo: Día Mundial del Asma

Según estimaciones de la Organización Mundial para la Salud (OMS), 340 millones de personas en el mundo tienen asma. Es una enfermedad crónica que afecta a niños y adultos, en donde las vías que conducen el aire a los pulmones se estrechan debido a la inflamación y la compresión de los músculos que rodean las vías respiratorias finas, lo que causa los síntomas de la enfermedad: tos, sibilancias (silbidos al respirar), disnea y opresión torácica. Estos síntomas son intermitentes, y suelen agravarse durante la noche o al hacer ejercicio, siendo más habitual en los niños.

Hay factores desencadenantes frecuentes que pueden agravar los síntomas del asma. Estos desencadenantes varían de una persona a otra, pero entre ellos figuran las infecciones víricas (resfriados), el polvo, el humo, los gases, los cambios meteorológicos, los pólenes de gramíneas y árboles, el pelaje y las plumas de animales, los jabones fuertes y los perfumes”, explica la Dra. Valeria El Haj, Directora Médica Nacional de OSPEDYC.


El asma bronquial

Con frecuencia, el asma puede estar poco diagnosticado, por lo cual, influye en el tratamiento efectivo de las personas que lo padecen. “Las personas que no reciben un tratamiento adecuado contra el asma pueden sufrir trastornos del sueño, cansancio durante el día y problemas de concentración. Además, esto puede ocasionar reiteradas visitas a guardias médicas e incrementar el ausentismo escolar y laboral”, menciona la Dra. Valeria El Haj.


El asma en los niños

En niños que tienen vías respiratorias sensibles, los síntomas del asma se pueden desencadenar al inhalar sustancias llamadas alergenos o desencadenantes, entre los cuales podemos citar:

  • Pelo o caspa de animales.

  • Polvo, moho y polen.

  • Medicamentos.

  • Cambios climáticos —en la mayoría de los casos, cuando comienza el frío—.

  • Químicos —en el aire o en los alimentos—.

  • Humo del tabaco.

  • Ejercicio.

  • Emociones fuertes.

  • Infecciones virales, como el resfriado común.

Los síntomas del asma a menudo disminuyen o desaparecen por completo a medida que el niño crece, pero si el asma no está bien controlado, puede llevar a problemas pulmonares duraderos.


Tratamiento

Si bien el asma no tiene cura, un tratamiento adecuado con medicamentos inhalados puede ayudar a controlar la enfermedad y facilitar que las personas asmáticas lleven una vida normal y activa. Existen dos tipos principales de inhaladores:

  • Los broncodilatadores (como el salbutamol), que liberan las vías respiratorias y alivian los síntomas;

  • Los esteroides (como la beclometasona), que reducen la inflamación de las vías respiratorias, lo que mejora los síntomas del asma y reduce el riesgo de ataques graves de asma y de muerte;

Las personas asmáticas pueden tener que utilizar un inhalador a diario. Su tratamiento dependerá de la frecuencia de los síntomas y de los distintos tipos de inhaladores disponibles”, desarrolla la Dra. El Haj.


A su vez, el tratamiento del asma incluye 5 pasos:

  1. Confirmación del diagnóstico.

  2. Educación para el automanejo.

  3. Tratamiento farmacológico.

  4. Entrega de un plan escrito.

  5. Reevaluación periódica.

Una educación exitosa del paciente y su familia es, probablemente, el punto clave en el tratamiento del niño con asma. Educar consiste no solo en brindar información respecto a esta enfermedad, sino promover el desarrollo de conductas y habilidades que capaciten al núcleo familiar para lograr un adecuado control de la misma.


Las personas que padecen asma y sus familiares necesitan formación para conocer mejor su enfermedad, su tratamiento, los desencadenantes que tienen que evitar y cómo tratar sus síntomas en casa. También es importante sensibilizar a la comunidad para acabar con los mitos y la estigmatización asociados al asma en algunos entornos”, finaliza la Dra. El Haj.

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