Paraguay: ¿una alternativa desde donde exportar?

Por Mariano Sardáns

CEO de FDI

El post-COVID nos encontrará más vulnerables a los empresarios que interactuamos con el mundo exportando nuestros bienes y servicios. Nos espera un mundo más competitivo y seguramente también más restrictivo para poder vender lo que producimos.

Ahí es donde no podemos darnos el lujo de no ser más eficientes o directamente, de no buscar la eficiencia total dentro de nuestras organizaciones. No hablo sólo de buscar minimizar los costos de nuestros insumos y de la mano de obra, sin perder la calidad necesaria, sino también de acceso a financiación en monto, plazo y costos competitivos para poder crecer más rápido y vender a plazo. Y lo que hoy hace la diferencia en el mundo desarrollado, fabricar y vender desde países y estructuras societarias que nos permitan transitar por el camino menos gravoso desde el punto de vista tributario. La maximización del retorno a los accionistas es lo que debiésemos estar buscando, ya que es lo que finalmente termina incentivándolos a seguir invirtiendo para seguir creciendo.

Paraguay empieza a venderse al mundo como una alternativa desde donde lograr estos objetivos. Primero en la producción de energía renovable, top10 en la exportación de soja y sus derivados, carne bovina, maíz y trigo. Mano de obra joven, localización estratégica dentro de América del Sur y para el acceso al Pacífico y el Atlántico. Muy baja presión tributaria, acceso a materia prima y energía a muy bajos costos, además de estabilidad económica.

Los incentivos fiscales de su régimen de maquila –para la exportación- son muy competitivos, especialmente cuando se los compara con otros países de la región. CERO (0%) tasa de impuestos a la importación de materia primera, insumos y bienes de capital de la extrazona del Mercosur. Impuesto a la renta (ganancias) del 1%.

A diferencia de lo que muchos creen, los empresarios no necesitan irse a vivir a Paraguay. Y si le suman una correcta y prolija planificación fiscal internacional, pueden estructurar sus patrimonios -incorporando la empresa en este país y/u otras en el exterior- para optimizarlos fiscalmente para hacerle frente a la presión tributaria de sus países de residencia.

Los que la tienen más fácil son los exportadores de servicios. Les basta con trasladar parte o toda su estructura, tomando como contratistas independientes al antiguo personal que tenían en su país. Si los empresarios -accionistas- continúan viviendo en su país, como se da en la gran mayoría de los casos, el fisco local se asegurará de que la sociedad en Paraguay no sea de “papel” y realmente tenga lo que se denomina “sustancia”.

Los que la tienen un poco más complicada son los exportadores de bienes, dado que deben trasladar o directamente replicar su empresa en este otro país, con todo lo que ello significa: llevar procesos industriales, capacitar personal, reconfigurar proveedores, etc. Aunque a todas luces se trata de una labor titánica, el premio podría ser muy alto.

Maximizar el retorno a los accionistas, proteger nuestros patrimonios, ser flexibles y adaptarnos rápidamente a los cambios. El que sobrevive a las crisis no es el más grande, sino el más flexible. Esto ya lo decía Charles Darwin hace mucho tiempo y sin coronavirus.

FDI gerencia patrimonios y brinda soluciones que permiten eficientizar y proteger los bienes de sus clientes. Se encarga desde la instrumentación de las plataformas que necesitan sus clientes para manejar sus saldos transitorios, hasta la ejecución de sus inversiones, pasando por la planificación financiera, tributaria, sucesoria y la estructuración de los vehículos legales para proteger sus bienes.

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