En 2017, la cantante mexicana fue diagnosticada con una enfermedad crónica bastante grave llamada Colitis Ulcerosa. Tuvo que dejar su doctorado en Biología y aprovechó para escuchar música, escribir, aprender, mejorar su técnica vocal, y pensar en lo que quería hacer con su nueva vida.
Sus médicos le dijeron que debía liberarse del estrés tanto como le fuera posible. Durante los siguientes años, su vida se resumió en salir y entrar del hospital continuamente además de pasar por el quirófano, y los periodos en los que estaba fuera los pasaba en casa en compañía de sus amigos, de su familia y de la música. Aprovechó para escuchar música, escribir, aprender, mejorar su técnica vocal, y pensar en lo que quería hacer con su nueva vida. Se prometió a sí misma que haría todo lo posible para encontrar su estilo, y mejorar como artista. En el verano de 2018 cantó en las calles de Altea, ganando lo suficiente para viajar a Argentina, el país donde vivió durante algunos años su abuelo, un enamorado del tango. Conoció a músicos en el camino desde Buenos Aires hasta el sur, y descubrió el folklore Argentino, estilos como la Zamba, el Gato, y la Chacarera. Terminó su viaje en El Chaltén, pueblo del que se enamoró por su aire puro y su naturaleza imponente.
Cuando volvió a Altea, mientras cantaba en el paseo marítimo, su carrera musical dió un giro inesperado. Ella no lo sabía, pero estaba cantando justo debajo del balcón de Karen y Steve Hunter. Oyeron su voz y Karen corrió escaleras abajo para felicitarla y para entregarle la tarjeta de Steve. Para quien no lo sepa, Steve es un guitarrista legendario famoso por su excelente trabajo con Lou Reed, Peter Gabriel, Alice Cooper y muchos más. En la cuarentena, que en España duró dos meses, Mei decidió que definitivamente su camino era la música, y en ese momento empezó a sacar un repertorio amplio de canciones, se puso al día con las redes sociales y empezó a contactar con todo el mundo para cantar allí donde fuera bienvenida. A través de Steve conoció al productor sueco Mattias Eklund, propietario de Farkosten Studios en Altea, a través de Mattias al compositor islandés Freyr Flodgren, y a través de Freyr a la letrista mexicana Alicia Luna. Todos ellos apoyan a Mei con todo su corazón en este viaje que ha emprendido.




