En la última década, los modelos de negocios de varias industrias evolucionaron para crear cada vez más valor económico a partir de las inversiones en activos intangibles como marcas, tecnología y relaciones con el cliente. Este enfoque centrado en intangibles ganó más protagonismo desde el inicio de la pandemia en todo el mundo y las empresas continúan haciendo inversiones significativas que crean o mejoran el valor de los intangibles que están estrechamente vinculados con su estrategia.
Las organizaciones que más trabajaron para valorizar sus activos no materiales avanzaron en los siguientes aspectos:• investigación sobre nuevas tecnologías,• nuevas relaciones con clientes que formen la base para futuras fuentes de ingreso,• promoción de relaciones con socios y proveedores de servicios que complementen las capacidades internas,• anuncios publicitarios y promociones que mejoren el reconocimiento de productos y la afinidad de marca,• identificación, contratación y fomento de una fuerza laboral que pueda cumplir en forma eficaz la propuesta de valor de la empresa, o• desarrollo de procesos sólidos, know-how y secretos comerciales que creenrentabilidad y valor.
En ese sentido, Mercedes Baño, socia de PwC Argentina explica: “Los lineamientos contables actuales no siempre reconocen el valor creado por intangibles, ya sea en el balance o en las notas. A pesar de que los activos tangibles, como los bienes de uso, aparecen en los balances de las empresas, las inversiones en intangibles generadas internamente suelen reconocerse como gastos. Por lo tanto, los activos más valiosos de una empresa no suelen aparecer en su balance y, como consecuencia, es posible que haya una gran diferencia entre el valor en libros y su capitalización de mercado”.
Una de las preguntas que envuelve este tema es: ¿de qué manera los estados financieros pueden brindar a los accionistas información sobre activos intangibles de manera más eficaz y efectiva? Dada la gran variedad de intangibles, es posible que no exista un enfoque igual para todos. Por el contrario, los accionistas deben trabajar juntos para desarrollar un modelo mixto de reconocimiento y revelación para comunicar información significativa que sea útil a la hora de tomar decisiones.
La proporción cada vez mayor del valor de las empresas representada por los activos intangibles refleja no solo más inversiones, sino también algunas características de estos que podrían hacer que el valor de la empresa sea superior al reflejado sus libros. Muchos activos intangibles, como determinadas tecnologías, pueden modificarse en forma indefinida y, por ende, pueden implementarse en otras situaciones sin costo o por un adicional mínimo. Enconsecuencia, sus economías de escala suelen superar a aquellas que pueden alcanzarse a través de los activos tangibles. Además, algunos como las patentes, por ejemplo, son únicos y están protegidos por barreras legales o de otra índole frente a la competencia y por ello, aumentan su valor.
“A fin de realzar la importancia de la información financiera, creemos que la contabilidad deberá reflejar la transición hacia una economía basada en el conocimiento y brindar más datos sobre las inversiones en intangibles. Comunicar esta información como parte del proceso de presentación de información financiera, en lugar de hacerlo a través de otros medios, la sometea los rigurosos procesos y controles del ecosistema de información financiera que están diseñados para generar datos confiables, uniformes de un ejercicio a otro y comparables entre empresas” comenta Flavia Maslaton, gerente senior de PwC Argentina del área de auditoría.
