Según informó el organismo, la indigencia se ubicó en el 8,2%. De acuerdo a los datos del segundo semestre de 2021, de esta manera, los indicadores sociales principales mostraron una mejora respecto al 42% de pobreza que marcó el 2020 y el 40,6% de la primera mitad del año pasado.
Tanto la pobreza como la indigencia tuvieron un recorte, explicado por la recuperación económica superior al 10% en 2021 que fue acompañada por un rebote en los números de empleo. De todas formas, ese alivio fue muy parcial, en especial para las familias que viven de ingresos de empleos no registrados. Como referencia, los trabajadores informales perdieron por unos 12 puntos porcentuales contra la inflación.
Más allá de la mejora del segundo semestre de 2021, los indicadores sociales todavía están por detrás de los niveles que tenían antes de la irrupción de la pandemia. Como comparación, hacia fines de 2019, el último índice sin incidencia de la crisis sanitaria, mostró una pobreza de 35,5% de pobreza y un 8% de indigencia. En el peor momento de la pandemia, la pobreza llegó a tocar un pico de 42%, mientras que la indigencia tuvo su punto más alto en el primer semestre del 2021, con 10,7 por ciento.
Por grupo de edad, pese a que el mayor nivel de pobreza se da entre el grupo de 0-14 años, llegando al 51,4% de las personas, fue -a la vez- el que más redujo su tasa en el último año (-2,9 p.p. semestral y -6,3 p.p. interanual): seguido por el grupo de entre 15-29 años con una tasa de pobreza del 44,2% (-4,3 p.p. semestral y -5,0 p.p. interanual).




