La economía argentina atraviesa un período de profundo y extendido proceso recesivo. En 2020 la caída de actividad estuvo próxima al 10 por ciento (en el caso de las PYMES la caída fue del 15%) y el comienzo del 2021 tampoco es alentador, pues el país registró la segunda inflación más alta de América latina.
El salario real volvió a caer en 2020, es decir, los argentinos somos mucho más pobres que en el 2019. Un dato resume el golpe al poder adquisitivo: según estimaciones de Emilia Calicibete, economista de LCG, el salario promedio de los trabajadores estables del sector privado en marzo de 2018 era de US$1420, mientras que en octubre de 2020 (último dato) había caído a US$835 al tipo de cambio oficial y a US$406 si se toma el contado con liquidación como referencia.
A pesar que somos un país que produce nafta, el valor en Argentina, impulsado por los aumentos constantes de YPF, es la quinta más cara de América Latina. Lideran el ranking países que importan el combustible.
Por otro lado, hace semanas ya hay faltantes de productos en los supermercados y según fuentes del gobierno nacional "esto empeorará hasta que no haya estabilidad". Faltan productos como aceite, manteca, fideos, leche, galletitas, cervezas, entre muchos otros y lo que llegan, aseguran las cadenas de supermercados, vienen con importantes aumentos.
