La iniciativa, vinculada con acciones paliativas de la pandemia, alcanza a 400 familias. Su duración está prevista hasta el 30 de noviembre.
En el mes de marzo, Argensun , como parte de la implementación de su política de RSE, dio inicio a su Programa de Acción Comunitaria enfocada en paliar la difícil situación de los vecinos del Municipio de Luján. La iniciativa tuvo origen en una idea novedosa; sumar a los empleados involucrándolos con su comunidad cercana.
Pablo Tamburo, Gerente General de la empresa Argensun, comentó que el año pasado, frente a la pandemia, la empresa desarrolló el programa 200x200 que consistió en ayudar a 200 familias, y ante la evidencia de una segunda ola de contagios, en conjunto con el gobierno local y sindicatos del sector, decidieron duplicar los esfuerzos para éste año ampliando la cobertura a 400 familias.
Se comprometió a cada empleado de Argensun a seleccionar 2 familias con dificultades económicas y/o sociales afectadas por la pandemia para prestarles colaboración en aquello que necesitaran para superar esta difícil situación. Las familias seleccionadas pidieron asistencia en forma de comida, ropa, logística (vinculada principalmente con la atención a niños pequeños de madres trabajadoras), capacitación de concientización y prevención del COVID-19, alimentación saludable por especialistas de la materia, o simplemente contención emocional.
Durante estos cuatro primeros meses, se hizo entrega de cajas de alimentos, cajas de productos de limpieza, útiles escolares, ropa de abrigo y colchones. También se contribuyó con la compra de medicamentos oncológicos, se resolvieron problemas de traslados, entre más de 400 acciones implementadas.
Al lograr un acercamiento genuino a la comunidad se presentaron situaciones inesperadas. Una de las personas seleccionadas por el personal de la empresa, estaba necesitando, desde hace muchos años, un trasplante de cadera, y todo el acompañamiento y soporte durante el proceso de rehabilitación. Hubo asimismo, personas que requirieron asistencia psicológica, el aislamiento social había minado en su ánimo y en su salud, contar con una voz amiga que los escuchara del otro lado del teléfono/pantalla, los ayudó a paliar la soledad y el desasosiego que provocó el no poder contar con lazos sociales.
Otro caso de especial atención lo constituye una estudiante de biología con problema visual a quien se entregó una computadora adaptada para que pudiera continuar con sus estudios.




